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Los movimientos recientes de integrantes del Ejército de Liberación Nacional (Eln) desde el Catatumbo hacia municipios del sur del Cesar hacen parte de una reconfiguración territorial que, según información recopilada por EL TIEMPO, tiene como eje de proyección la zona de Ocaña. Este corredor conecta históricamente al Catatumbo con el sur del Cesar y ha sido utilizado para tránsito armado, logística y control de rutas estratégicas, sin que estos desplazamientos impliquen un abandono de su retaguardia tradicional.En medio de este escenario, las autoridades adelantan investigaciones por una incursión armada registrada en la vía que comunica a Aguachica con Río de Oro. El hecho dejó dos ingenieros heridos, varias personas retenidas de manera temporal y afectaciones directas a quienes transitaban por este eje vial, considerado clave para la movilidad regional y la conexión entre zonas rurales y urbanas del sur del departamento.Desde julio de 2025, la Defensoría del Pueblo había advertido sobre una situación de violencia asociada a estrategias de control social y dominio territorial desplegadas tanto por el ‘clan del Golfo’ como por el Eln en el municipio de Chiriguaná. En una alerta temprana, el organismo señaló que la disputa entre ambas estructuras podría derivar en confrontaciones armadas con impactos directos sobre la población urbana y rural.De acuerdo con fuentes de inteligencia consultadas por EL TIEMPO, el tránsito de hombres armados hacia el sur del Cesar no representa una ruptura con el Catatumbo, sino una extensión de su retaguardia histórica. La Serranía del Perijá opera como un eje de conexión entre Norte de Santander, Cesar y La Guajira, lo que permite desplazamientos escalonados, relevo de personal y control de rutas sin concentraciones visibles que faciliten su detección.El Eln está en conversaciones de paz con el Gobierno Nacional. Foto:Archivo El TiempoLos reportes señalan que los grupos movilizados no corresponden a frentes completos, sino a comisiones con funciones definidas. Entre sus tareas se encuentran el reconocimiento territorial, la instalación de puntos de apoyo logístico y el enlace con economías ilegales ya presentes en la región. Estas dinámicas se ven facilitadas por la existencia de rutas rurales con baja vigilancia y por una limitada presencia institucional en zonas periféricas del sur del Cesar.Otro elemento que incide en esta redistribución es la presión militar sostenida en el Catatumbo, intensificada por operaciones focalizadas sobre campamentos y corredores conocidos. Este contexto ha llevado al Eln a mover parte de su personal con el fin de reducir el desgaste operativo y preservar mandos medios, considerados piezas centrales en su estructura de control territorial.La Defensoría del Pueblo lanzó una alerta por la violencia en el sur del Cesar. Foto:CortesíaEl componente fronterizo completa el panorama de esta reconfiguración. Desde el sur del Cesar se mantiene un acceso indirecto a Venezuela, mediante pasos informales y rutas fluviales y terrestres que conectan con el Zulia, actualmente uno de los bastiones de esa guerrilla en el vecino país.Esta salida amplía el margen de maniobra del grupo armado y disminuye la dependencia exclusiva del Catatumbo como punto de repliegue ante escenarios de confrontación o ajustes estratégicos.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia:
