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El destino de La Manuela, la emblemática propiedad de Pablo Escobar en Guatapé, Antioquia, dio un giro definitivo tras la subasta realizada por la Sociedad de Activos Especiales (SAE) el pasado 8 de enero. El inmueble, que abarca más de 7.000 metros cuadrados y ha permanecido en ruinas durante tres décadas, fue adjudicado a un comprador cuya identidad no ha sido revelada por la entidad gubernamental.La transacción se cerró por un valor de 7.700 millones de pesos. Esta cifra ha despertado cuestionamientos, ya que, según los avalúos de la propia SAE, el valor comercial de la finca asciende a los 9.800 millones de pesos. La mayor parte de la estructura se encuentra destruida desde febrero de 1993, fecha en la que el grupo denominado ‘Los Pepes’ detonó explosivos en el lugar.Finca La Manuela Foto:Jaiver Nieto / EL TIEMPOLa reacción de la familia y el valor del turismoDaniel Escobar, sobrino nieto del fallecido líder del cartel de Medellín y dueño del hotel La última caleta, expresó su sorpresa ante la celeridad y las condiciones del proceso. En una entrevista concedida a Infobae, el familiar del capo calificó el precio final como una distorsión del mercado.“Realmente fue muy poca información o tal vez ninguna y creo que fue por su precio de venta, pues es un precio totalmente absurdo para su ubicación, esto es muchísimo menos de lo que vale esta propiedad”, afirmó Daniel Escobar al mencionado medio de comunicación. Incluso fue más allá al señalar que, de haber conocido la oferta, habría intentado participar en la puja, considerando que el monto pagado “fue un regalo más que una venta real”.Finca La Manuela Foto:Jaiver Nieto / EL TIEMPOEl impacto de este predio en la economía local es significativo, pues constituye uno de los ejes de la actividad turística en el municipio. De acuerdo con el análisis de Escobar, el flujo de visitantes en Guatapé se sostiene sobre tres pilares fundamentales:El embalse de Guatapé.La historia y vestigios vinculados a Pablo Escobar.La Piedra del Peñol. LEA TAMBIÉN Una propiedad marcada por la guerraLa Manuela, bautizada así en honor a la hija de Escobar, es vista por su sobrino nieto como un testimonio del conflicto que marcó a su familia. Según relató a Infobae Colombia, la finca nunca llegó a ser habitada por el jefe del cartel.“La historia que conozco de la finca es que 15 días antes de ser inaugurada ponen una bomba y nadie de la familia alcanza ir a esta propiedad, en especial mi tío abuelo Pablo Escobar, nunca estuvo en esta propiedad por la guerra que sufrió mi familia”, explicó Daniel Escobar.El hombre de 32 años también recordó cómo su infancia transcurrió bajo el anonimato y el aislamiento social para protegerse de los enemigos que los asediaban durante la década de los 90.Aunque durante años la SAE permitió que terceros operaran negocios turísticos en el sitio mediante contratos de arrendamiento, la venta definitiva abre una incógnita sobre el uso que el nuevo propietario dará a este espacio cargado de simbolismo histórico y judicial.*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodistaRedacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia:
