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Por primera vez desde que estalló uno de los casos más estremecedores del país —el envenenamiento con talio que causó la muerte de dos menores de edad en Bogotá— una de las personas mencionadas en la investigación decidió hablar públicamente.Se trata de Jeisson Rosas López, terapeuta y coach de vida, señalado en el proceso como el hombre vinculado al consultorio desde donde habrían salido las frambuesas contaminadas.Rosas no busca, según afirma, establecer conclusiones judiciales, sino exponer su versión de los hechos, mientras la Fiscalía continúa la investigación y se espera la extradición de Zulma Guzmán Castro, principal sospechosa del crimen. Su testimonio fue revelado en el podcast ‘La Lupa’.Es la primera vez que el llamado ‘mentalista’ da declaraciones a los medios de comunicación. Foto:La Lupa Podcast LEA TAMBIÉN “No soy brujo ni mentalista” Uno de los primeros puntos que Rosas quiso aclarar fue la manera en que ha sido presentado públicamente.”Yo no soy brujo ni mentalista. Soy coach de vida, con un enfoque espiritual”, afirmó en entrevista con ‘La Lupa’, rechazando los calificativos usados inicialmente por autoridades.Según explicó, su trabajo incluye técnicas de acompañamiento emocional como sanación reconectiva y liberación energética, pero negó de forma categórica realizar prácticas de brujería, amarres o rituales. “Ella sabía que yo eso no lo hacía. Jamás me lo insinuó”, dijo en diálogo con la periodista Laura Anzola.De acuerdo con el testimonio del terapeuta, Zulma Guzmán conoció a Jeisson Rosas en el 2022. Foto:La Lupa PoscastLa relación con Zulma GuzmánRosas confirmó que conocía a Zulma Guzmán y que ella asistió a su consultorio en varias ocasiones entre 2022 y 2024. Sin embargo, aclaró que no llevaba registros detallados de fechas ni historiales, algo que —según dijo— hace parte de la ética de su práctica.En su testimonio, aseguró que durante las consultas existía un tema recurrente: la situación sentimental de Guzmán, en particular su relación con Juan de Bedout, padre de una de las menores fallecidas.Juan De Bedout Foto:archivo particular LEA TAMBIÉN “Aunque hablaba de su vida profesional y personal, siempre volvía al tema de pareja. Era algo no resuelto para ella”, explicó.No obstante, sostuvo que nunca percibió señales que le permitieran anticipar un crimen. “Yo nunca vi en Zulma a una persona psicópata ni capaz de planear hacer daño a alguien”, afirmó.El día clave: las frambuesas y el consultorioUno de los puntos centrales del caso es la entrega del domicilio con las frambuesas presuntamente envenenadas con talio, el 3 de abril.Zenaida Pava. Foto:Suministrada por autoridadesSobre ese día, Rosas aseguró que no se encontraba en Colombia y que puede probarlo con tiquetes, registros migratorios y testigos. Esta versión ha sido respaldada por su abogado, Jesús Rafael Vergara, en declaraciones previas a ‘EL TIEMPO’.Según el terapeuta, una persona llegó al edificio donde está su consultorio, pidió el domicilio y, al no encontrarlo, solicitó que el paquete fuera entregado a nombre de “Jason”. En ese contexto, puso en duda la existencia de Zenaida Pava, la mujer que figura como quien entregó el paquete.”Yo, en lo personal, dudaría de que haya una Zenaida. Creo que pudo haber sido una suplantación”, afirmó. LEA TAMBIÉN Qué sostiene el abogado del terapeuta mencionado en el casoDesde su defensa, el abogado penalista Jesús Rafael Vergara Padilla ha reiterado que Jeisson Rosas no está vinculado formalmente al proceso y que, hasta el momento, no ha sido citado por la Fiscalía. En declaraciones a ‘EL TIEMPO’, explicó que su cliente ejerce como coach de vida con enfoque espiritual y prácticas de acompañamiento emocional, específicamente de reiki, y no realiza actividades esotéricas ni rituales, como se sugirió inicialmente.El jurista también sostuvo que Rosas no se encontraba en Colombia cuando se despacharon las frambuesas contaminadas, señalando que salió del país el 31 de marzo de 2025 y regresó el 4 de abril, versión que, tal como dijo Rosas, está respaldada con registros migratorios y tiquetes aéreos.Sobre el allanamiento al consultorio, indicó que las autoridades incautaron documentos relacionados con Zulma Guzmán, entre ellos escritos personales elaborados en el marco de las terapias. Añadió que el edificio cuenta con salas de espera de acceso libre, lo que impide establecer con certeza quién solicitó el domicilio. Según la defensa, Rosas no recuerda haber atendido a Zenaida Pava y no puede confirmarlo debido a que los registros quedaron en poder de la Fiscalía.Cuestionamientos a la FiscalíaUno de los apartes más fuertes de su declaración de el terapeuta estuvo dirigido a la actuación del ente investigador.Rosas sostuvo que la Fiscalía construyó una hipótesis sin contar, según él, con pruebas técnicas suficientes, y que su figura y profesión fue usada para sostener una narrativa mediática.Arriba: Juan de Bedout, Alicia Graham y Zulma Guzmán. Abajo: la fiscal del caso Elsa Reyes. Foto:Archivo particular”La Fiscalía se hizo una película. Armó una novela para decir que aquí había un brujo o un mentalista”, aseguró. A su juicio, esa estrategia habría derivado en un “juicio social” que lo expuso públicamente antes de que se establecieran responsabilidades penales.”Si fue ella, actuó sola”Aunque evitó emitir conclusiones definitivas, Rosas compartió su percepción personal sobre lo ocurrido.”Si fue Zulma, actuó sola”, dijo, insistiendo en que no hubo indicios de una red criminal ni de participación de terceros desde su consultorio.Reconoció, sin embargo, que con el paso del tiempo se ha preguntado si pudo haber hecho algo distinto. “Claro que uno se cuestiona. Si pudiera devolver el tiempo, pensaría qué más pude hacer”, reflexionó. LEA TAMBIÉN El estado del casoMientras avanzan las diligencias judiciales, la Fiscalía continúa recaudando pruebas, incluidos documentos incautados en el allanamiento al consultorio de Rosas y cartas escritas por Zulma Guzmán.Además, está programado un interrogatorio virtual a Zenaida Pava, cuya eventual imputación aún está por definirse.En paralelo, se espera la llegada a Colombia de Guzmán, detenida en Londres, donde enfrenta un proceso de extradición.Gabrielle GutiérrezPeriodista en EL TIEMPO
