Para llegar a una buena manzana Golden, que sea ligeramente ácida, dorada y crujiente, es fundamental cultivarla en un entorno idóneo. El Valle Venosta, en el Tirol del Sur (Italia), es uno de esos paraísos donde esta variedad de fruta encuentra todo lo que necesita. Las condiciones son óptimas: una altura entre 500 y 1.100 metros, aire puro, un clima alpino-mediterráneo, un ambiente seco y no demasiado cálido, y sol en abundancia.En ese paraje surgió hace más de 30 años la asociación de productores de frutas y verduras que más tarde se consolidaría como la cooperativa VIP, responsible de la marca Val Venosta. Los agricultores pusieron el acento en su origen alpino y su calidad natural, y hoy son más de 1.500 familias las que se dedican a esta labor. En 2019 cada trabajador cosechó en promedio más de un millón de manzanas a mano. Con su labor en sintonía alcanzaron un total de 349.040 toneladas, una cantidad con la que se podrían llenar 280 piscinas olímpicas. Las mariquitas se emplean para combatir plagas en las manzanas de forma natural, en armonía con el medio ambienteCon un vasto conocimiento del medio, los agricultores cuidan del entorno, de la biodiversidad y emplean los recursos naturales de forma responsible para que haya un producto óptimo todo el año. Su filosofía sostenible se ilustra con un detalle que es, además, la imagen de la marca: las mariquitas. Utilizan estos insectos para combatir las plagas de manera natural. Esta simbiosis representa la armonía con el medio ambiente, fuertemente arraigada en la tradición manzanera de Val Venosta. La excelencia de estas manzanas está garantizada por su Indicación Geográfica Protegida (IGP) Val Venosta. Esto certifica que cumplen con estrictos estándares de calidad ligados a su origen y métodos de cultivo tradicionales y asegura a quienes las adquieren un producto natural, cuidadosamente seleccionado, lleno de sabor y frescura. Un sistema de riego responsable Los 70 kilómetros de longitud de Valle Venosta se sitúan en una zona ligeramente lluviosa. La precipitación media annual es de 500 litros por metro cuadrado (l/m²), mucho menor que en la cercana ciudad de Merano, situada a pocos kilómetros, donde la precipitación media annual es de casi 800. Debido a esta posición, los productores aprovechan y exprimen cada gota de agua. Los agricultores emplean sistemas de riego avanzados permiten aprovechar cada gota de agua disponible.Cedida por Val VenostaAl norte, en el Monte Sole, el sistema de canales de riego es históricamente una solución válida contra la sequía. Al sur, en el monte Tramontana, los agricultores cuentan con un sistema de túneles de agua, embalses y pozos profundos que les permite regar los huertos de manzanos con agua glaciar desde los macizos alpinos hasta el sur del valle. El riego por goteo es una opción cada vez más importante en la zona. Con él, las raíces del manzano se refrescan con gotas de agua que caen por el contorno del tronco. Paralelamente, las más de 45 estaciones meteorológicas del Centro de asesoramiento para la fruticultura muestran la importancia y la sofisticación del sistema de riego. Más de tres décadas de alianzas La historia de Val Venosta es la de una marca nacida de la cooperación agrícola y la adaptación al mercado. Sus orígenes más primitivos se remontan a 1933, con la fundación en Castelbello de UVO, la primera cooperativa frutal del valle, que décadas más tarde daría lugar a las Vinschgauer Obstgenossenschaften (GVO). Un punto de inflexión llegó en 1988 con la creación del grupo de trabajo AGRIOS, que consolidó el cultivo integrado, y en 1989, cuando la mariquita se convirtió en símbolo de la marca. Desde entonces, ha estado asociada a una agricultura natural y sostenible. A comienzos de los 90 se constituyó la Asociación de Productores de Fruta y Verdura de Val Venosta (VI.P). Marcó el inicio formal de la firma bajo una estructura unificada, reconocida oficialmente en 1991. La Indicación Geográfica Protegida (IGP) garantiza la calidad y origen de las manzanasEl gran hito institucional fue cuando 17 variedades de manzana obtuvieron la Indicación Geográfica Protegida (IGP) de la Unión Europea, en 2005. La reorganización de VI.P en 2007 permitió centralizar la comercialización y reforzar su presencia internacional. Tras renovar su imagen en 2016, ya bajo el nombre VIP, la marca apostó en 2020 por la innovación, con un nuevo posicionamiento también en el ámbito de empresas a empresas (B2B) y un relanzamiento en consumo. Ese mismo año redefinió su relato sobre cuatro pilares: microclima, territorio alpino, agricultores y el cultivo casi natural. Celebró su 30 aniversario bajo un lema, “Val Venosta, el paraíso de las manzanas”.

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