
El uso de drones civiles y de globos meteorológicos ha emergido en los últimos meses como una nueva amenaza para la seguridad de los Estados miembros de la UE. Los recientes episodios en países como Dinamarca, Polonia, Alemania, Bélgica o en Lituania, donde la presencia de estas aeronaves ha obligado a cerrar el espacio aéreo, suponen otro capítulo de la guerra híbrida de Rusia contra Occidente. También una llamada de alerta sobre el uso de aparatos no tripulados por parte de otros actores que pretenden desestabilizar Europa. La Comisión Europea busca contrarrestar esas amenazas con un plan de acción que contempla fórmulas y directrices para mejorar la vigilancia e identificación de aeronaves maliciosas, garantizar su registro e identificación y el lanzamiento de un proyecto piloto para rastrear drones y globos a gran altura. Además, en el plan presentado este miércoles en Estrasburgo, el Ejecutivo comunitario propone la celebración anual de grandes maniobras europeas antidrones, para poner a prueba la cooperación transfronteriza y la colaboración entre las instituciones militares y las organizaciones civiles. Porque la puesta en marcha de medidas más concretas depende fundamentalmente de los Estados miembros.“El uso malicioso o irresponsable de drones afecta a la protección de infraestructuras esenciales, también a nuestras fronteras exteriores, puertos, centros de transporte y espacios públicos”, ha advertido la vicepresidenta de la Comisión Europea para la Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, Henna Virkkunen. Europa debe adaptar sus normas para que los drones se puedan identificar y rastrear, ha añadido en una rueda de prensa en Estrasburgo, acompañada de los comisarios de Interior, Magnus Brunner, y Transportes, Apostolos Tzitzikostas. La guerra híbrida es amplia.La vicepresidenta comunitaria Henna Virkkunen, el martes en el Parlamento Europeo en Estrasburgo.CHRISTOPHE PETIT TESSON (EFE)El plan europeo, que contempla modernizar la normativa vigente (de 2019) sobre aparatos civiles para adaptarla a las nuevas realidades de seguridad, prevé crear una etiqueta de “drones de confianza de la UE” para identificar los equipos seguros. Además, el paquete incluirá medidas para una evaluación coordinada de riesgos con el fin de proteger las cadenas de suministro de tecnología, tanto para estas aeronaves como para sistemas antidrones, según detalla el plan de acción, que forma parte de un marco más amplio de planes de seguridad y defensa europea.La guerra de Rusia contra Ucrania y cómo ha cambiado el uso de drones también supone una lección muy valiosa para la UE. El Ejecutivo comunitario quiere profundizar la colaboración con el país invadido por las tropas del Kremlin y también buscar fórmulas para impulsar la industria europea y modernizarla. El sector se mueve a pasos agigantados, con avances en velocidad, alcance, carga útil o integración de la IA. Y los sistemas europeos de drones y contra su intrusión se tienen que adaptar para seguir el ritmo. Su creciente papel en la vigilancia y el reconocimiento también ha convertido a los drones en un componente clave de la seguridad europea. Se prevé que solo el segmento de mercado de aparatos aéreos comerciales alcance un valor aproximado de 14.500 millones de euros para 2030 y supere potencialmente los 50.000 millones de euros para 2033, según datos de Bruselas. El sector de los drones ha crecido mucho. A finales de 2024 había superado los dos millones de operadores registrados, lo que supone un aumento de alrededor del 20% en tan solo un año. El nuevo plan, que hace una radiografía a nivel europeo, remarca que los drones —se utilicen en el aire, el mar o la tierra— se han convertido en parte integral de las economías y sociedades modernas. No tripulados, automatizados y cada vez más respaldados por inteligencia artificial, ofrecen beneficios económicos tangibles en sectores como la construcción, la energía, el transporte, la agricultura, la respuesta a emergencias y la logística. Sin embargo, como se ha visto con los incidentes en varios países europeos, su uso por una amplia gama de partes (actores hostiles estatales y vinculados a ellos, organizaciones terroristas, redes de delincuencia organizada e individuos) también supone una amenaza y un desafío a la seguridad europea.Bruselas radiografía esas amenazas, desde comportamientos delictivos o negligentes hasta operaciones híbridas y actividades de tipo militar, que desdibujan deliberadamente los límites entre los ámbitos civil y militar. También explotan la falta de fronteras en el mercado europeo y la infraestructura compartida.Los globos meteorológicos como arma desestabilizadoraLos drones no son la única herramienta aérea más o menos sencilla que se está usando para tratar de perturbar a los Estados miembros. Durante el último año, se han lanzado cientos de globos meteorológicos desde fuera de la UE al espacio aéreo de algunos socios, como Lituania. Se usan fundamentalmente para el contrabando, pero también dentro de la guerra híbrida para desestabilizar y tratar de crear tensiones. Algunas medidas del plan europeo también abarcan esas aeronaves, normalmente equipadas con tarjetas SIM que transmiten su ubicación tras el aterrizaje, lo que permite a los contrabandistas recuperar una carga útil. Debido a su tamaño, peso, trayectorias impredecibles impulsadas por el viento, altitud operativa potencial y capacidad de carga útil, estos globos no tripulados plantean graves riesgos para la seguridad, dice el Ejecutivo comunitario, especialmente al sobrevolar infraestructuras críticas como aeropuertos. Además, como se ha visto en el caso de Lituania, que tuvo que cerrar la frontera con Bielorrusia, desde donde se estaban lanzando los globos, su detección es especialmente difícil, ya que las herramientas de conexión no suelen estar activas durante el vuelo.
Bruselas lanza un plan para contrarrestar la guerra híbrida con drones y globos meteorológicos | Internacional
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