La captura de Nicolás Maduro, registrada en la madrugada de este sábado en Caracas, introdujo un punto de quiebre en la dinámica de seguridad de la frontera colombo-venezolana. Más allá del impacto político interno en el vecino país, el hecho abre un escenario sobre el futuro inmediato de las estructuras armadas que durante años han delinquido a ambos lados de la línea limítrofe, con especial atención al Ejército de Liberación Nacional (Eln) y las disidencias de las Farc, quienes encontraron en territorio venezolano un espacio de retaguardia logística, financiera y militar.Durante la última década, estas organizaciones consolidaron presencia en zonas estratégicas de Venezuela, en particular en el arco minero del Orinoco. Allí estructuraron economías ilegales asociadas a la extracción de oro, coltán y otras tierras raras, además de corredores para el tráfico de armas y movilidad de combatientes, sin dejar de lado sus actuaciones para facilitar la consolidación del ‘Cartel de los Soles’, de quien Maduro, según EE. UU. es su principal líder. Este entramado se extendió, según analistas, bajo condiciones de baja presión estatal y con relaciones funcionales con actores armados locales, en complicidad con el gobierno de Venezuela, lo que permitió la expansión de sus redes criminales más allá del conflicto interno colombiano.El Eln ha permanecido durante años en el territorio venezolano. Foto:Archivo El TiempoPara Andrés González, exministro de Justicia, el nuevo escenario implica un cambio sustancial en esa ecuación. “Esto abre unos nuevos horizontes fundamentales para la paz en la medida en que se pierde todo el apoyo que en los últimos años ha tenido el Eln en la frontera colombo-venezolana y abre el principio del fin del Eln desde el punto de vista militar, por lo que se debe aprovechar para la consolidación de la desarticulación de los grupos armados que delinquen en la frontera”, señaló.En la lectura del exministro, la captura del jefe de Estado venezolano “elimina un factor clave de protección indirecta que facilitó la permanencia de estas estructuras”. LEA TAMBIÉN El análisis sobre el terreno, sin embargo, introduce variables adicionales. Duván Castañeda, consultor en temas de seguridad, advirtió que la remoción abrupta de una figura central del poder en Venezuela puede derivar en vacíos de control en áreas fronterizas donde antes operaban la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y milicias afines al Estado. Ese reacomodo territorial, explicó, suele traducirse en disputas por el control de rentas ilegales, una “competencia violenta por territorios de rentas criminales”, asociadas al contrabando, el narcotráfico y la minería ilegal, con impactos directos en la seguridad regional.Así amanece Venezuela tras los bombardeos que llevaron a la captura de Nicolás Maduro Foto:EFEEn ese contexto, los grupos armados colombianos con presencia en Venezuela podrían optar por movimientos tácticos de corto plazo. Una posibilidad es el refuerzo temporal de posiciones en zonas fronterizas para asegurar corredores de movilidad y abastecimiento ante la incertidumbre política. Otra, el intento de establecer contactos con actores emergentes dentro de Venezuela para mantener esquemas de protección o tolerancia.No obstante, Castañeda subrayó que la instalación de una autoridad central con respaldo internacional o de una administración de transición con capacidad operativa podría reducir esos márgenes y exponer a estas estructuras a operaciones coordinadas.La eventual apertura de un canal de cooperación formal entre Bogotá y un nuevo interlocutor en Caracas aparece como otro factor determinante. Un esquema de intercambio de inteligencia y acciones conjuntas contra organizaciones criminales binacionales modificaría de manera directa el entorno operativo del Eln y las disidencias. Ese escenario, según los analistas, dependería del reconocimiento internacional de las nuevas autoridades venezolanas y de la construcción de un marco de legitimidad compartido que permita separar con claridad al Estado de los actores armados irregulares.Nicolás Maduro capturado Foto:Donald TrumpDesde una perspectiva académica, César Niño, profesor de la Universidad Militar Nueva Granada, planteó que la situación obliga a Colombia a ubicar a Venezuela como un eje central de su agenda estratégica. “Lo primero es que efectivamente sí podríamos estar hablando que Colombia necesita y debería tener en su agenda de prioridades la situación política y estratégica de lo que ocurre en Venezuela”, afirmó e indicó que un deterioro mayor del control estatal del lado venezolano convertiría la frontera en una “zona diluida”, propicia para la expansión de grupos armados irregulares y para el aumento de su capacidad de daño.Niño también hizo referencia al rol que cumplieron, durante años, las milicias urbanas y organizaciones armadas como apoyos territoriales del régimen venezolano. Esa estructura, explicó, “facilitó la permanencia y articulación de grupos colombianos en estados fronterizos y otras regiones del país vecino”. LEA TAMBIÉN En una línea similar, el abogado constitucionalista Ramiro Bejarano sostuvo que el operativo en Caracas envía un mensaje directo a las organizaciones criminales que delinquen en ambos países. A su juicio, estos grupos “tienen que sentirse amenazados y van a incrementar sus operaciones”, con una posible concentración inicial en territorio colombiano en busca de refugio. Bejarano advirtió además que estructuras como el ‘Tren de Aragua’ y otras organizaciones podrían percibir mayores oportunidades de acción, lo que refuerza la necesidad de un fortalecimiento del cerco militar y de control estatal en la frontera oriental.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia:

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