Como si se tratara de un partido de fútbol jugado a muerte. Así describen muchas de las víctimas desplazadas desde la zona rural de El Tarra y Tibú la guerra que hoy se vive en el Catatumbo.  LEA TAMBIÉN Por miedo a represalias, las disidencias de las Farc son nombradas como la ‘Selección Colombia’, mientras que al Eln lo llaman el ‘Cúcuta Deportivo’. Con esa metáfora relatan un conflicto que completa más de un año, marcado por desplazamientos masivos y una disputa feroz por el control del territorio. “La guerra allá es por plata, no es por honor ni por otra cosa: es por territorio, porque manejan mucha plata y uno no se quiere dejar del otro”, asegura una habitante de El Tarra, hoy refugiada en Ocaña, que pidió reserva de su identidad.La mujer cuenta que la violencia se recrudeció en los últimos días con la incursión de la llamada ‘Selección Colombia’ en el corregimiento de Filo El Gringo, históricamente bajo dominio del ‘Cúcuta Deportivo’. Según su testimonio, la confrontación se extendió a veredas como Versalles y Orú, zonas donde, afirma, no hay presencia del Estado. “Lo que pasó allá en Filo El Gringo fue terrible, una cosa de locos. Entre los dos acabaron el pueblo; usaron drones y eso terminó con todo”, relató, al describir los combates, los ataques desde distintos frentes y el cierre de las vías que dejó a comunidades enteras sin posibilidad de huir.El Ejército en zonas del Catatumbo. Foto:CortesíaPara los habitantes del Catatumbo, el 2026 comenzó con la misma zozobra con la que terminó el año anterior, pues desde hace una semana, los enfrentamientos entre ambos grupos armados ilegales reactivaron la crisis humanitaria que estalló en enero de 2025 y que está a punto de cumplir un año. La última escalada violenta ya deja más de 78.000 personas desplazadas, según cifras de la Defensoría del Pueblo.Ante el deterioro de la situación, el Ministerio de Defensa anunció la instalación de un puesto de mando unificado y el fortalecimiento del pie de fuerza en la zona, con el objetivo de reforzar el control territorial, evaluar las acciones en curso y priorizar la protección de la población civil.  LEA TAMBIÉN “Vamos a tomar las medidas que correspondan para poder proteger a la población civil”, afirmó el general Hugo Alejandro López, comandante de las Fuerzas Militares.El alto oficial aseguró que ya hay tropas en desplazamiento y en movimiento, con apoyo de la Policía Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y el Ejército. “La idea es estabilizar la situación y garantizar que estos bandidos que se encuentran en confrontaciones armadas, afectando a la población civil, puedan ser sacados del sector”, señaló.Detrás de esta nueva ola de violencia hay reacomodos estratégicos. Fuentes de inteligencia explican que el Eln decidió reforzar su presencia en municipios donde históricamente ha tenido influencia, como Ocaña, El Tarra y Tibú, mediante el traslado de guerrilleros con experiencia operativa hacia zonas de confrontación directa. Uno de los movimientos clave habría sido el regreso de alias Daniel, señalado como uno de los mandos que entre 2018 y 2019 lideraron la ofensiva que debilitó al Epl, conocido como ‘los Pelusos’.Patrullajes del Ejército en Catatumbo. Foto:CortesíaSu reaparición en el Catatumbo coincide con el aumento de acciones armadas y con un patrón de confrontación más sostenido, lo que para analistas de inteligencia indica un intento del Eln por recuperar espacios que hoy están en disputa. En paralelo, las autoridades han detectado la implementación de nuevas capacidades tácticas, entre ellas el uso de drones adaptados para transportar explosivos y desplazamientos coordinados desde municipios como El Zulia, Sardinata, Ábrego, Convención y El Carmen. Según los informes, estos movimientos responden a una planificación que busca compensar la pérdida de control territorial con acciones de alto impacto.En medio de este escenario, la decisión del Gobierno de prorrogar por siete meses la zona de ubicación temporal (ZUT) del frente 33 de las disidencias de las Farc, comandadas por alias Calarcá, ha generado más dudas que certezas. La extensión se suma a una serie de concesiones dentro de la política de ‘paz total’, justo cuando en la región se recrudecen los enfrentamientos con el Eln.La ZUT, pactada en mayo de 2025, fue concebida como un espacio para concentrar progresivamente a los integrantes del frente 33 en un área rural de Tibú, con miras a avanzar en la dejación de armas y en un eventual tránsito hacia la paz. El acuerdo estableció un plazo inicial de siete meses y 45 días para el traslado y la adecuación del lugar, pero ese tiempo se agotó en julio sin que la zona entrara en funcionamiento ni se registraran avances sustanciales. LEA TAMBIÉN A los problemas logísticos se sumaron riesgos de seguridad que han impedido su puesta en marcha. Pese a ello, el Gobierno decidió extender el plazo mediante la Resolución 474 de 2025, otorgando otros siete meses para intentar destrabar el proceso, aunque la operación plena de la zona sigue sin fecha clara.Para la defensora del Pueblo, Iris Marín, más que replantear la ZUT, el desafío es lograr que funcione de manera seria y verificable. “Hoy muchos de los comandantes del frente 33 tienen suspendidas las órdenes de captura y lo que hay que evaluar es hasta qué punto esa suspensión se está utilizando realmente para avanzar hacia la paz”, puntualizó.Redacción Justicia y Nación

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