
Dormir bien no es un lujo, es una necesidad biológica que influye en la memoria, el estado de ánimo y la salud en general. Sin embargo, en la era de la hiperconectividad, el descanso se ha convertido en un objetivo y esa obsesión puede ser el primer paso hacia el insomnio. “El sueño se protege, pero no se puede forzar, ya que se trata de un proceso pasivo”, explica Adrián Cordellat en una de las entregas del boletín en cinco capítulos ‘Duerme bien’, exclusivo para suscriptores, al que puedes apuntarte aquí. Cuanto más intentamos dormir, más difícil resulta. “La ansiedad y el drama no favorecen el sueño. Así que desconecta de las aplicaciones del sueño”, advierte Cordellat, que recomienda no obsesionarse con los datos de relojes y aplicaciones porque son poco precisas y pueden generar más ansiedad que soluciones. Para dormir mejor, lo más eficaz es seguir hábitos saludables durante el día y rutinas relajantes antes de acostarte. Si aun así una noche no puedes conciliar el sueño —o te despiertas y no puedes volver a dormir—, el experto aconseja “no caer en la tentación de mirar el móvil” ni el reloj, levantarte de la cama si, tras 20 minutos, no eres capaz de dormirte y realizar actividades relajantes que calmen la mente e induzcan el sueño, como leer o practicar respiración consciente.Este artículo es un pequeño extracto de una las entregas del boletín en cinco capítulos ‘Duerme bien’, exclusivo para suscriptores. Si quieres recibir esta ‘newsletter’ durante cinco semanas en tu buzón de correo puedes apuntarte aquí.
Dormir mejor como propósito de año nuevo: “La ansiedad y el drama no favorecen el sueño. Así que desconecta las aplicaciones de sueño” | Salud y bienestar
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