Con la información disponible hasta ahora, las autoridades avanzan en la verificación de las causas de la muerte de José Gonzalo Sánchez, conocido como alias Gonzalito, señalado como segundo cabecilla del ‘clan del Golfo’ y jefe del bloque Roberto Vargas Gutiérrez de ese grupo armado y considerado mano derecha de alias Chiquito Malo, máximo jefe de la organización criminal.El fallecimiento se conoció el pasado domingo, aunque los hechos se habrían registrado el viernes 30 de enero. Según la versión inicial, Sánchez murió tras el volcamiento de una lancha en el departamento de Córdoba, cuando se desplazaba hacia una Zona de Ubicación Temporal acordada en el marco de los acercamientos entre el Gobierno nacional y esa estructura armada. La información fue confirmada mediante un comunicado atribuido al propio grupo.Horas después, la muerte fue ratificada por el presidente Gustavo Petro y por fuentes de inteligencia. Sin embargo, en los últimos días surgieron nuevos elementos que abrieron interrogantes sobre las circunstancias del deceso. Fotografías del cuerpo, conocidas tras su traslado a las instalaciones de Medicina Legal, muestran lesiones visibles en la cabeza y la mandíbula.Alias Gonzalito. Foto:CortesíaDe acuerdo con fuentes cercanas al proceso forense, el cuerpo permanece en la morgue de Montería, donde se practica la necropsia. Las mismas fuentes señalaron que el estado del cadáver, afectado por el tiempo de permanencia en el agua, dificulta una determinación inmediata. El resultado del examen será clave para establecer si la muerte fue consecuencia de un accidente o si existió otra causa.“De todas formas tiene que salir algo más claro por otros medios de recolección”, indicó una fuente consultada, al señalar que el análisis no se limita a la inspección visual y que se cruzan distintos elementos técnicos y testimoniales.En paralelo, otras versiones comenzaron a circular entre investigadores y fuentes del entorno del grupo armado. Una de las hipótesis que se evalúan plantea que Sánchez pudo haber sido arrojado al río por integrantes de la misma organización, en medio de tensiones internas relacionadas con el rumbo de las conversaciones con el Gobierno y el control de las economías ilegales.José Gonzalo Sánchez, alias Gonzalito’, Foto:CortesíaAlias Gonzalito tenía influencia en amplias zonas rurales de Antioquia, Córdoba y Sucre. Bajo su mando operaban estructuras armadas con presencia en decenas de municipios y control de corredores usados para actividades ilícitas, según reportes de inteligencia.El nombre de Sánchez figuraba en el listado de los hombres más buscados del país. El Ministerio de Defensa ofrecía una recompensa superior a los 3.000 millones de pesos por información que permitiera su captura. En su contra existían al menos cuatro órdenes de captura vigentes por delitos que incluían concierto para delinquir, tráfico de armas, homicidio, secuestro y narcotráfico.Alias Gonzalito Foto:CortesíaEn un análisis interno sobre la estructura del ‘clan del Golfo’, varios analistas consultados indicaron que la muerte de ‘Gonzalito’ “no representa una afectación de fondo ni en su funcionamiento ni en sus finanzas”.“Su papel dentro de la organización no era determinante en las decisiones estratégicas ni en los acercamientos con el Gobierno. A diferencia de estructuras como las antiguas Farc o el Eln, el ‘clan del Golfo’ maneja una línea de mando fragmentada, en la que los segundos comandantes tienen amplio control sobre las finanzas y operan con autonomía en sus territorios”, dijo una fuente consultada.Dentro de esa lógica, la ausencia de ‘Gonzalito’, según los expertos, “no altera la dinámica de la mesa ni los intereses políticos de la organización”. “Su presencia en ese espacio no era central y no ejercía mayor presión para avanzar en negociaciones. El liderazgo que realmente impulsa ese proceso sigue concentrado en la jefatura principal, mientras que los mandos regionales priorizan el control de sus economías ilegales y de sus áreas de influencia”, indicaron.Lo que sí genera su muerte es una reconfiguración interna inmediata. La principal preocupación de quienes estaban bajo su mando es asegurar los recursos que él administraba y evitar que, en medio del reacomodo, se pierdan o queden en manos ajenas. En este tipo de escenarios se intensifican los controles internos, se revisan cuentas y se ajustan responsabilidades. El relevo que llegue no se expondrá de forma temprana ni asumirá un rol visible en escenarios políticos hasta consolidar poder y reconocimiento dentro de la estructura.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia:

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