
Bajo la atmósfera caldeada del Ali Sami Yen, el Atlético firmó un empate infernal ante el Galatasaray que le obliga a ganar en la última jornada al Bodo Glimt en el Metropolitano, y a poder ser con una renta holgada para mejorar su diferencia de goles en la tabla, si quiere colocarse entre los ocho mejores de la liguilla de la Champions y evitar la ronda de dieciseisavos. Y pudo ser peor si Oblak no hubiera hecho una parada antológica a remate a bocajarro de Sané en el descuento que hubiera deshecho el empate a uno de un partido con más metralla que juego certero.
1
Ugurcan Çakir, Abdülkerim Bardakci, Davinson Sánchez, Eren Elmali, Roland Sallai, Mario Lemina, Yunus Akgün (Gabriel Sara, min. 64), Leroy Sané, Baris Alper Yilmaz (Ismail Jakobs, min. 79), Lucas Torreira (Ilkay Gündogan, min. 87) y Victor Osimhen
1
Jan Oblak, Matteo Ruggeri, Marcos Llorente, Marc Pubill, Dávid Hancko, Koke (Johnny Cardoso, min. 55), Thiago Almada (Álex Baena, min. 45), Giuliano Simeone, Pablo Barrios (Robin Le Normand, min. 55), Julián Alvarez (Nico González, min. 72) y Alexander Sørloth (Antoine Griezmann, min. 60)
Goles
0-1 min. 3: Giuliano Simeone. 1-1 min. 19: Marcos Llorente
Arbitro István Kovács
Tarjetas amarillas
Victor Osimhen (min. 28), Marc Pubill (min. 28), Thiago Almada (min. 40), Pablo Barrios Rivas (min. 48), Roland Sallai (min. 60), Giuliano Simeone (min. 66), Mario Lemina (min. 82)
La atronadora acústica exigía futbolistas de una pieza preparados para una batalla tan física como plagada de duelos individuales. Peloteros a los que no se les encogiera el pie y no se les bloqueara. Y no hay mejor manera de acallar una caldera tan pasional como con un par de toques precisos y afilados. Los tuvieron Llorente y Barrios para que Julián Alvarez diera el primer aviso con un disparo alto. El siguiente ataque del Atlético ya fue definitivo. Davinson Sánchez midió mal el bote de una pelota y se la dejó franca a Almada. A la izquierda del argentino se desplegaba Ruggeri. El lateral italiano puso una rosca templada en el segundo palo que remachó con la testa Giuliano sin oposición. La comba medida de Ruggeri supuso su primera asistencia como rojiblanco tras una multitud de pases en lo que va de temporada que no casaban con los informes del club que dicen que su especialidad son los centros al área, incluso con oposición. El madrugador gol del Atlético generó un silencio helador. Un cementerio de gargantas donde segundos antes imperaba la jarana de la inflamada hinchada turca. Un golpe del que el Atlético no sacó todo el rédito que podía intuirse. Desperdició un par de contras por malas elecciones y falta de finura. Un mal que empieza a perseguirle en los últimos partidos.No amplió ventaja el Atlético y dejó crecer al Galatasaray. En un coliseo donde se encienden las mechas bajo el agua a nada que sus jugadores hagan algo, fueron los cuerpeos del guerrillero Osimhen los que avivaron el fuego de las tribunas. Pubill y Hancko salieron ganadores de muchas de sus embestidas, pero el desgaste al que les sometía el enmascarado punta fue brutal. Las pérdidas de balón que comenzó a protagonizar Almada cuestionaron la segunda suplencia consecutiva de Baena. Simeone no le ve bien físicamente, pero su compatriota protagonizaba uno de esos partidos en los que le falta decisión para ser definitivo en las inmediaciones del área y cuerpo para proteger la pelota en el medio del campo. Si el primero en resucitar al Galatasaray fue su estrella nigeriana, el siguiente fue Sané. Primero midió a Ruggeri hacia fuera con un cambio de ritmo que no llegó a buen puerto. Después aplicó la vieja ley del extremo: si por fuera no puedo, lo intento por dentro. Y ahí desorientó al italiano. Echó el freno y filtró un pase a su espalda para Sallai. El lateral húngaro puso un centro atrás raso y tenso que Llorente embocó en su propia portería. Ardió el Ali Sami Yen y el partido se tornó más espasmódico que práctico. Se amenazaban los dos equipos cuando recuperaban la pelota y se lanzaban a correr. En una de las pocas contras bien ligadas, Sorloth asistió a Julián Alvarez y este volvió a confirmar que tiene la mirilla desviada. Respondió el Galatasaray cuando Akgün hurgó en la debilidad de Ruggeri cuando le cambian de paso hacia dentro. El pase atrás lo mandó a la primera platea Yilmaz sin que nadie le molestara en el balcón del área pequeña. Esa jugada cerró el primer tiempo.En el segundo, a la hora de juego, Simeone ya había ejecutado cuatro cambios. Fuera Almada en el entreacto para que entrara Baena. Koke, Barrios y Sorloth fueron los siguientes para dar paso a Le Normand, Cardoso y Griezmann. No cuajaba esa rotación y el Galatasaray se creció. Se hizo con el gobierno del juego hasta que flaqueó en los minutos finales. Ahí, Griezmann en un libre directo y Baena con un punterazo hicieron lucirse a Cakir. La última bala la tuvo Sané, que sacó la versión milagrera de Oblak cuando el extremo alemán lo tenía todo a favor para marcar a placer.
